¿Dónde jugar?

El juego es inherente a la vida del niño, a su forma de comunicarse y de relacionarse con las cosas, las personas y el entorno. Todos los lugares son susceptibles de convertirse en escenarios de juego, pero un juego sano y rico en propuestas precisa de unas condiciones de espacio mínimas que permitan la adquisición de unos hábitos, que favorezcan determinadas relaciones con el entorno, faciliten el encuentro con otros niños y sobre todo estimulen las ganas de jugar.

Las transformaciones en la estructura social y urbanística han supuesto importantes cambios que afectan directamente a los espacios de que disponen nuestros niños para desarrollar sus juegos, incorporando nuevas posibilidades de juego en función de estos nuevos escenarios y definiendo de nuevo los clásicos.

En casa

La casa es uno de los espacios tradicionales de juego, integrado a la perfección en el día a día del niño. Hoy en día podemos decir que es el principal escenario debido a la reducción o pérdida de los espacios al aire libre.

El juego en casa, cerca de los adultos, posibilita la transmisión de positivos hábitos y actitudes respecto al cuidado y uso de los juegos y juguetes. Si, además, el niño y la niña tienen la oportunidad de compartir este escenario con otros niños (hermanos, primos, vecinos…), éste se enriquece notablemente.

Por lo general, el espacio de juego en la casa se concentra en la habitación de los niños. El dormitorio suele ser a la vez cuarto de jugar. Para que este espacio sea realmente seguro y estimulante del juego debe tener en cuenta las necesidades específicas de cada tipo de juguetes: dónde y cómo se colocarán los coches, las muñecas, los juegos de mesa, dónde se guardará el puzzle o la construcción a medio montar, etc.

La particular disposición de los objetos favorece no sólo los hábitos de orden y cuidado de las cosas, sino el propio tipo de juego que realizan los niños. Un baúl lleno de coches incita a un juego brusco y poco amable con los objetos. Los niños vacían el baúl tirando los coches al suelo hasta encontrar el que buscan y los recogen haciendo “canasta”, amontonándolos unos encima de otros. Sin embargo, un espacio dentro de un cajón o en el propio suelo de la habitación, convertido en aparcamiento de coches, facilita un juego más creativo y respetuoso. Otros ejemplos serían los disfraces, las muñecas, los escenarios de muñecos en miniatura, etc.

Por otra parte, la gran acumulación de juegos y juguetes limita el juego en lugar de favorecerlo, ya que podríamos decir que las ganas de jugar resultan inversamente proporcionales al exceso de juguetes. En este caso, es aconsejable guardar algunos juguetes fuera del alcance del niño y hacer que vayan apareciendo de manera progresiva, a la vez que “desaparecen” otros.

Los niños no sólo quieren jugar en su dormitorio, sino que es fácil que “ocupen” toda la casa, ya que les gusta jugar cerca de los adultos. Así, el comedor y el salón se ven inundados a menudo de juegos y juguetes. La bañera es otro de los lugares preferidos por los niños para jugar con el agua y la espuma. Es importante tener en cuenta esta necesidad para adaptar los espacios, creando unas condiciones libres de riesgos.

Por último, las dimensiones y características de la casa (grande, pequeña, de techos altos o no, con patio o terraza, sin ellos, etc.) determinan también los tipos de juegos y juguetes más adecuados para los niños.

En la calle

La calle ha sido siempre un espacio privilegiado para toda una serie de juegos en los que el movimiento y la participación en grupo son la clave, pero la planificación urbana no ha tenido siempre en cuenta esta necesidad lúdica y ha limitado notablemente las posibilidades de actividad de nuestros niños.

Las áreas de juegos de la vía pública invitan al movimiento, al control del espacio y al juego en grupo. Son el escenario perfecto para juegos con juguetes tan atractivos como la pelota, el cubo y la pala, el patinete, la bicicleta o la cuerda.

Por su parte, los espacios diseñados especialmente para el juego al aire libre en las ciudades (parques, jardines, paseos…) deben tener en cuenta la participación de mayores y pequeños, así como la integración de niños discapacitados, ofreciendo recursos y diseños adecuados a sus capacidades y necesidades.

La educación en hábitos de prevención y seguridad es de gran importancia en el juego al aire libre, sobre todo dentro de los pueblos y ciudades.

En la escuela o guardería

Los patios de las escuelas son y han sido siempre espacios de juego y relación entre niños que dan pie a experiencias lúdicas diversas, momentos de recreo y descanso psíquico. A este aspecto del juego en la escuela se le ha sumado otro no menos importante al reconocerlo como un recurso capaz de incentivar y reforzar la adquisición de nuevos conocimientos y la maduración harmoniosa, de manera que los juegos y juguetes son cada vez más frecuentes en las aulas.

Cualquier juguete de calidad que se adapte a los intereses de los niños y a los objetivos educativos del ciclo escolar puede ser integrado en estos escenarios. Así, podemos encontrar muñecas, cocinas o coches que refuercen el conocimiento del medio en las aulas de educación infantil, juegos de mesa que refuercen determinados aspectos del lenguaje o del cálculo mental en las aulas del ciclo medio de primaria y juegos de simulación histórica o lógica matemática y estrategia en las aulas de secundaria.

Por supuesto, no debemos olvidar el importante valor de la institución escolar como transmisora de la cultura popular a través de juegos tradicionales, a los que se juega en los gimnasios, patios y aulas.

En la ludoteca

La ludoteca es un proyecto educativo que basa su intervención en el juego. Parte de la concepción de que el juego es fundamental para la infancia, entendiendo que para su correcto desarrollo son necesarios cinco requisitos importantes: tiempo, espacio, juguetes y objetos diversos, compañeros y compañeras, y adultos dispuestos a compartir y acompañar el juego.

Su principal objetivo es facilitar al máximo estos requisitos, proporcionando a los niños espacios dispuestos y acondicionados para el juego, facilitando el encuentro de niños de diferentes edades y seleccionando los juguetes con criterios de calidad y fiabilidad. Además, se facilitan a los niños criterios de selección de sus propios juguetes, educándoles así en el consumo responsable.

Este tipo de proyectos es desarrollado por educadores especializados, que aplican técnicas y recursos para estimular la capacidad de jugar en los niños y sus mayores.

Los padres y maestros encuentran en la ludoteca un excelente centro de recursos lúdicos donde no sólo jugar o ver jugar a sus niños con otros niños, sino conocer sus gustos y aficiones, informarse sobre la adecuación de los juguetes a las edades, etc.

Existen ludotecas en toda España, en su mayoría pertenecientes a las administraciones locales o a asociaciones de interés educativo y social.