¡Los mayores también juegan!

En los juegos de nuestros niños y niñas tenemos un papel fundamental como adultos dispuestos a facilitar las condiciones necesarias para que el juego se desarrolle de forma natural y espontánea.

Espacios, exteriores e interiores, donde jugar. Los niños necesitan disponer de escenarios adecuados que inviten a descubrir y a imaginar, y que permitan moverse en libertad.

Tiempo suficiente para desplegar sus juegos, momentos relajados, sin prisas, que les permitan iniciar una partida, acabarla, animarse a repetirla de nuevo y ordenar los juguetes que han utilizado.

Compañeros con quien compartir estos momentos de diversión y crecimiento. Amigos y amigas con los que reírse, con los que relacionarse y, también, con los que enfadarse y discutir, para aprender a llegar a acuerdos.

Juguetes, juguetes seguros seleccionados con criterios de calidad, variados, en su justa medida que aseguren una elección adecuada para cada niño/a, teniendo en cuenta sus preferencias, sus gustos y sus necesidades. Cabe recordar que la cantidad de juguetes no es directamente proporcional a la calidad del juego o la cantidad de tiempo que se dedica a jugar y por supuesto, en todas las épocas del año; su juego no se reduce a un determinado momento del calendario.

Es preciso tener en cuenta que, aún cuando los juegos y juguetes que ponemos a disposición de los niños respondan al concepto de juguete seguro, en sus manos pueden tener un uso imprevisible, porque jugar es experimentar y explorar. Esta aventura, a menudo puede conllevar cierta dosis de riesgo, un riesgo que debemos considerar y aceptar, porque es fundamental para que el niño y el adolescente aprendan a superar las dificultades y a identificar las situaciones en las que es preciso estar alerta.

Por supuesto para jugar los niños necesitan de padres, madres, educadores o abuelos/as, adultos cercanos que los acompañen en sus juegos, que se entusiasmen con ellos, que expliquen como jugar, que les transmitan los hábitos de uso y cuidado de los juguetes o que simplemente observen con entusiasmo la actividad lúdica de niños y adolescentes.