¿De qué están hechos?

30Los criterios materiales nos permiten valorar la calidad del juguete en función de su composición material y de la adecuación de su diseño respecto al tipo de juego que propone y la edad del niño y la niña a quien se dirige.

Algunos aspectos fundamentales que debemos valorar en un juego o juguete son los siguientes:

  • Los materiales con los que se ha construido y el resultado final del producto deben cumplir una estricta normativa que garantiza la seguridad de este material en manos del niño o de la niña a quien va dirigido el juguete. Para ello los juguetes pasan por diferentes pruebas físicas, químicas y mecánicas. El sello CE impreso en el embalaje externo presupone la calidad del juego o juguete y da a entender que ha sido sometido a pruebas que así lo acreditan.
  • La solidez y durabilidad del producto es otro importante aspecto a tener en cuenta. Los niños sufren cuando se les rompen los juguetes, ya que depositan en ellos mucho afecto debido a los buenos momentos que les hacen pasar. Por este motivo, debemos evitar aquéllos que puedan romperse fácilmente en sus manos al no estar bien construidos o necesitar un cuidado extremo en su uso. No obstante, cabe precisar que algunos juegos o juguetes dirigidos a niños mayores tienen un aspecto frágil, estimulando al niño o a la niña a tratarlos con delicadeza y cuidado, un importante valor que conviene transmitir (cacharritos de porcelana, juegos de construcción de maquetas, coches teledirigidos…)
  • La belleza y estética es un importante elemento a considerar. Los juguetes son objetos muy cercanos a nuestros niños, por lo que deben responder a sus gustos y a un adecuado concepto de belleza. Los niños merecen tener en sus manos objetos bonitos, bien acabados, que despierten en ellos interés por las cosas bien hechas, agradables y delicadas.

Estos aspectos deben considerarse teniendo en cuenta dos importantes variables:

  • La adecuación a la edad del niño: es uno de los criterios más importantes; la forma y ergonomía del juego debe responder a la capacidad de manipulación del niño o la niña a quien se lo ofrecemos, debe adaptarse al tamaño de su mano (un encajable con piezas gigantes que no pueda coger con las manos no podrá cumplir su función), debe tener unas dimensiones que se ajusten a su altura (una cocinita a cuyos estantes más altos no se llega reduce sus posibilidades de juego) y, si así lo requiere el uso del juguete, un peso que sea soportable por el niño (un correpasillos tan pesado que necesite a un adulto que lo empuje no cumplirá su función en las manos del niño que lo deba arrastrar).
  • La adecuación al tipo de juego que propone: tanto el diseño como el material empleado para la fabricación del juguete deben favorecer el desarrollo del juego para el que ha sido concebido. Así, debemos exigir que un juego para jugar en la bañera esté construido con materiales que puedan mojarse; si está pensado para encajar, debe tener un diseño y un tipo de material que facilite el encaje, además de una precisión en el corte que permita armar una construcción estable y consistente; si el juguete está diseñado para ser manipulado por un bebé, debe tener en cuenta la necesidad de ser lavable, etc. El material y el diseño de los juguetes deben estar en función del juego que proponen y adecuarse al uso que les dará durante el juego el niño al que se dirigen.