Entre valores anda el juego

abacus-recomana-smallEstos criterios nos orientarán respecto a la calidad del juguete en función de la adecuación de los contenidos y los valores que transmite.

Los juguetes son representaciones en miniatura del mundo que nos rodea, que brindan al niño la posibilidad de imitar, reproducir y representar las actividades que desarrollan los adultos que están a su lado.

Ante esta realidad es fundamental:

  • Tener en cuenta que los niños juegan y reproducen aquello que ven, no aquello que se les dice que está bien o que debería ser, y van construyendo su identidad de acuerdo con la cultura que les ha tocado vivir. Normalmente llevan a cabo esta construcción a partir de la imitación de los modelos que tienen más cerca (los padres, pero también personajes de la televisión, amigos, maestros, etc.)
  • Facilitar a los niños juguetes que transmitan, a través de su forma y del juego que proponen, actitudes de respeto hacia los demás y hacia el entorno que les rodea, evitando todos aquéllos que transmitan valores no recomendables para su formación.

Los mensajes sexistas, violentos o poco respetuosos con el entorno pueden estar presentes en estos objetos que están destinados al juego y, por lo tanto, a la educación de nuestros niños. Sin embargo, a veces somos los adultos quienes utilizamos los juguetes de manera sexista.

Los juguetes y juegos sexistas. ¿Por qué no facilitar que capacidades como la audacia, la valentía y la iniciativa, tan estimuladas en juegos dirigidos a niños, sean también patrimonio de las niñas, o permitir que los niños ensayen y ejerciten actitudes como la sensibilidad, el sentido de la estética o la ternura a través de juegos considerados tradicionalmente de niñas?

Los juguetes y juegos violentos. Aunque es innegable que todos los niños tienen una carga de agresividad que debe exteriorizarse y canalizarse, debemos saber que hay muchas maneras de hacerlo sin que ello implique participar en un juego de guerra. Por otra parte, conviene reflexionar sobre los juguetes que suscitan estos juegos. Así, es cierto que, cuando un niño no tiene armas para jugar, se las inventa y convierte el palo de una escoba en una espada y el secador de juguete en un arma interestelar, pero en muy pocas ocasiones observaremos la acción contraria, en la que una pistola de láser se convierte en un secador de cabello.

El impacto medioambiental de los juguetes. La gran cantidad de juegos y juguetes elaborados por nuestra sociedad de consumo supone un importante impacto medioambiental, ya que gran parte de estos materiales están hechos de plástico.
Es preciso tener en cuenta este dato y trasmitir a los niños hábitos de consumo sostenible que ayuden a educarles favorablemente en pro de una conciencia de respeto hacia nuestro entorno.